A menos de 24 horas para la primera gran prueba de fuego en la negociación entre PP y Vox en Extremadura, el clima político se ha enrarecido aún más. El partido de Santiago Abascal ha decidido levantarse de la mesa y aumentar la presión sobre María Guardiola. Según Vox, la dirección nacional autorizó a Óscar Fernández a poner fin a las conversaciones y no retomarlas hasta que haya un cambio evidente en la postura del PP. Desde Vox acusan a la candidata popular de negarse a impulsar un cambio en la región y de no respetar a sus votantes, sugiriendo que Guardiola estaría buscando la repetición electoral.
En el PP, la sorpresa es grande ante la ruptura. Aseguran haberse enterado por la prensa y posteriormente recibir confirmación oficial a través de un escueto email. Los populares afirman que las conversaciones avanzaban hacia un pacto programático y no entienden el portazo de Vox. Apuntan a una estrategia marcada desde la dirección nacional de Vox y lamentan que el destino político de Extremadura se decida fuera de la región. Sin embargo, no descartan alcanzar un acuerdo tras la constitución de la Mesa de la Asamblea.
Si se certifica el desacuerdo este martes, se repetiría un escenario similar al de 2023, aunque esta vez la aritmética parlamentaria favorece al PP, que podría hacerse con la presidencia salvo un pacto improbable entre Vox, PSOE y Unidas por Extremadura.
El PSOE observa con inquietud el bloqueo, asegurando que refleja la inseguridad e inestabilidad en la región provocada por María Guardiola. Reiteran que no contemplan facilitar la investidura con una abstención, afirmando ser la alternativa y criticando la negociación desde Madrid.
Por su parte, Unidas por Extremadura muestra escepticismo ante la ruptura, considerando improbable que PP y Vox no lleguen a un acuerdo. Su portavoz señala que puede ser un paripé y que Guardiola no sería tan torpe como para llevar a nuevas elecciones.
Las horas son decisivas para determinar si el distanciamiento es real o una estrategia negociadora, con la constitución de la Mesa de la Asamblea como primer indicio. Las certezas sobre el futuro político de Extremadura podrían tardar días o semanas en despejarse.
FUENTE






