Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan un cambio significativo en la estructura laboral de España. En el año 2025, la tasa de actividad de las personas entre 60 y 70 años ha alcanzado el 38%, igualando por primera vez a la de los jóvenes de 16 a 25 años, cuyo promedio anual también se sitúa en el 38%.
Este cambio se explica por el crecimiento del 61% en la población de 60 a 70 años desde 2002, influenciado por el aumento general de personas en estas edades y por las reformas que elevan la edad de jubilación. Esto ha llevado a un aumento tanto en el número de activos como en su participación en el mercado laboral, que se ha duplicado desde 2022, alcanzando alrededor del 38,5% en 2025.
En contraste, a pesar de que la población joven ha aumentado un 6,6% desde 2002, el número de jóvenes activos ha disminuido un 19%, quedando por debajo del volumen de activos mayores de 60 años. La tasa de actividad de los jóvenes muestra una fuerte estacionalidad, llegando al 40,1% en el tercer trimestre de 2025, pero manteniéndose por debajo de la franja sénior en el promedio anual.
En cuanto al desempleo, el INE reporta que el 25,4% de los menores de 25 años activos se encuentran desempleados, en comparación con el 9,5% de las personas de 60 a 70 años. Esto refleja dinámicas laborales diferentes entre ambos grupos y una mayor estabilidad en la participación laboral de los trabajadores de mayor edad.
Estos datos evidencian una transformación significativa en la disponibilidad de mano de obra en España, con más trabajadores sénior activos y un acceso más tardío de los jóvenes al mercado laboral. Estos factores están reconfigurando el equilibrio entre ambos colectivos.
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