La ciudad de Mérida, capital de Extremadura, se enfrenta a un gran problema de acumulación de residuos en su red de alcantarillado. Con más de 530 kilómetros de tuberías y más de 5.300 desagües, la ciudad ha detectado que más de 60 toneladas de residuos terminan en el alcantarillado cada año, siendo 15 toneladas solo de toallas sanitarias.
Para abordar esta situación, el Concejo Municipal de Mérida ha establecido una colaboración con Aqualia para reforzar el saneamiento urbano y llevar a cabo obras preventivas, especialmente en casos de lluvias torrenciales. Se ha realizado una visita institucional a una Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR) y a un recolector de aguas residuales, con especial atención a la problemática de los residuos arrojados a las alcantarillas y sanitarios.
Silvia Fernández, delegada de Urbanismo, ha expresado su satisfacción por los resultados de las campañas de sensibilización realizadas en conjunto con Aqualia. Destacó la disminución en la cantidad de pañuelos recolectados en comparación con el año anterior, lo que refleja un cambio positivo en las actitudes de los ciudadanos. Se ha hecho hincapié en la importancia de concienciar y educar a la población para mejorar la calidad del entorno urbano.
La red de saneamiento de Mérida incluye cinco estaciones de bombeo, una planta de tratamiento y más de 5.300 canaletas. Ante la creciente frecuencia de fuertes lluvias, se ha activado un protocolo de emergencia para minimizar el riesgo de inundaciones y proteger a los ciudadanos.
Abel Haut, gerente de Aqualia en Mérida, resaltó la necesidad de ser más sensibles ante el cambio climático y las lluvias torrenciales. Se han identificado 22 puntos críticos en la ciudad donde se produce acumulación de agua, lo que requiere una limpieza exhaustiva de la red de alcantarillado para prevenir posibles obstrucciones.
Durante el año 2025, se llevaron a cabo importantes acciones de limpieza preventiva, incluyendo la limpieza de 150 kilómetros de tuberías, la extracción de 60.000 kg de residuos sólidos (15.000 kg correspondientes a toallas sanitarias) y la intervención en 65 avisos por obstrucciones. Estas medidas buscan mejorar la capacidad y confiabilidad del sistema de saneamiento de la ciudad.
La visita realizada tuvo como objetivo concienciar a los ciudadanos sobre la importancia de evitar arrojar residuos inadecuados a los desagües, reducir los costes de reparación y garantizar el buen funcionamiento del sistema de saneamiento. El llamado a la responsabilidad cívica es clave para proteger la ciudad de Mérida de posibles problemas derivados de la acumulación de residuos en sus alcantarillas.
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