El absentismo laboral en España ha alcanzado niveles preocupantes, con una tasa del 6,6% en el tercer trimestre de 2025, según el último informe de Randstad Research. Esto significa que cada día, en promedio, 1.477.549 trabajadores faltaron a su puesto, de los cuales 1.164.129 estaban de baja médica.
Este aumento en el absentismo laboral tiene un impacto económico significativo. El coste total del absentismo asciende a 128.668,7 millones de euros, equivalente al 8,1% del PIB español. Este monto es comparable al presupuesto nacional de educación y supera la inversión pública anual.
Un estudio de la Fundación Civismo publicado en 2025 revela que el absentismo laboral le cuesta a España más de 45.000 millones de euros al año, equivalente al 3% – 3,5% del PIB nacional. Solo las prestaciones por incapacidad temporal representan más de 15.000 millones anuales, alrededor del 1% del PIB, mientras que las empresas asumen más de 4.600 millones en costes directos e indirectos.
En cuanto a las diferencias regionales, Extremadura se destaca por tener niveles moderados de absentismo laboral, alejados de los máximos registrados en otras comunidades como Murcia, Canarias, Cantabria, Galicia y Asturias. A pesar de esto, se observa una tendencia al alza desde 2019, con un crecimiento constante en el número de trabajadores ausentes.
Por sectores, la industria presenta el nivel más alto de absentismo con una tasa del 7,2%, seguida por los servicios (6,6%) y la construcción (5,7%). Actividades como correos y servicios de jardinería destacan por sus altos niveles de absentismo, mientras que otras relacionadas con el empleo o las áreas jurídicas y contables muestran índices más bajos.
En conclusión, el absentismo laboral sigue siendo un problema estructural en España, con un impacto directo en la productividad y los costes empresariales. Es crucial abordar este fenómeno para mantener la competitividad de las empresas y asegurar la eficiencia operativa en el país.
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