En lo que va de año, Extremadura ha experimentado una disminución significativa en las horas de sol, con un rango que va desde un 20 % hasta un 40 % menos de exposición solar. Esta situación atípica de días lluviosos y nublados está teniendo un impacto directo en los niveles de vitamina D, una hormona esencial para fortalecer los huesos, el sistema inmunológico, muscular y nervioso. Ya se están observando efectos en el estado de ánimo de algunos pacientes debido a esta deficiencia.
El médico de familia Ángel González Manera advierte que los efectos de esta falta de vitamina D se harán más evidentes en los próximos meses, especialmente cuando llegue la primavera. Durante el invierno, muchos pacientes han estado absorbiendo menos vitamina D de lo habitual, ya que la exposición solar ha sido limitada en comparación con otros años.
Ante esta situación, es recomendable reforzar la alimentación con alimentos ricos en vitamina D, como pescados, huevos, leche y sus derivados. En casos de deficiencia severa, los profesionales sanitarios pueden recetar suplementos para compensar la falta de esta vitamina.
Mercedes García-Pelayo destaca la importancia de determinar la dosis adecuada de suplementos según los niveles de vitamina D de cada paciente, lo cual requiere realizar análisis específicos.
Se aconseja también una exposición diaria al sol de al menos 15 minutos, ya que esto contribuye a mantener niveles óptimos de vitamina D para el correcto funcionamiento del organismo. Esta práctica, combinada con una dieta equilibrada, puede ayudar a paliar los efectos negativos de la falta de sol en la salud de las personas.
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