Juan Carlos De la Natividad, perteneciente a la tercera generación de una familia dedicada al cultivo de tomate durante más de 60 años, tomó una decisión difícil en 2023: abandonar dicho cultivo. Según él, la rentabilidad fue el factor principal que los llevó a tomar esta determinación, además de la escasez de mano de obra y los desafíos para controlar plagas y enfermedades en los cultivos.
Tras dejar atrás el tomate, la familia decidió diversificar sus cosechas, incorporando el cultivo de arroz, maíz, olivar intensivo y superintensivo. A pesar del esfuerzo económico que esto representó, actualmente se sienten satisfechos con la decisión tomada. Juan Carlos destaca que, si bien ninguno de los cultivos del sector primario es especialmente lucrativo, la nueva estrategia implica menos riesgos económicos.
La necesidad de reducir riesgos ha llevado a varios agricultores de la zona a seguir el mismo camino, abandonando el cultivo de tomate. Juan Carlos señala que hace dos décadas, prácticamente todos en su pueblo se dedicaban al tomate, pero en la actualidad solo queda un agricultor. Esta tendencia indica que el cultivo del tomate podría estar en peligro de desaparecer en la región si no se implementan cambios significativos.
El futuro del cultivo del tomate en la zona se presenta complicado, y es necesario redefinir su presente para garantizar su continuidad. El desafío radica en encontrar estrategias que permitan hacer viable y sostenible este cultivo estratégico en la región a largo plazo.
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