El sector tomatero extremeño se encuentra en un momento de tensión debido a las negociaciones entre los productores y las industrias privadas. Según las organizaciones agrarias APAG Extremadura Asaja, UPA-Uce y La Unión, los productores se han visto obligados a firmar contratos por debajo de los costes de producción.
El precio acordado con la industria privada es de 107 euros por tonelada de tomate, lo que representa una disminución de 30 euros respecto a lo considerado rentable para los productores. El plazo de presentación de contratos ha confirmado los peores temores de los agricultores.
Las industrias argumentan que no pueden aumentar el precio debido a los bajos precios del mercado, atribuyéndolo al excedente de años anteriores. Sin embargo, las organizaciones agrarias discrepan, señalando que la cantidad de tomate extremeño a adquirir este año será similar a la del año pasado, alrededor de dos millones de toneladas, lo que no justificaría la rebaja.
Ante esta situación, las asociaciones agrarias han anunciado que a partir del lunes presentarán denuncias ante la Agencia de Control Alimentario, centrándose especialmente en las tres grandes industrias ubicadas en las Vegas del Guadiana, acusadas de comprar por debajo de los costes de producción.
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