Las reacciones de los grupos políticos en la Asamblea de Extremadura al discurso de la candidata del PP, María Guardiola, en el debate de investidura reflejan la polarización en torno al acuerdo de gobierno con Vox.
Unidas por Extremadura, representada por Irene de Miguel, calificó el discurso de Guardiola como «rancio», «indecente» y «vergonzoso», acusándola de haber engañado a los extremeños al presentar como democrático un acuerdo que consideran ilegal. Por su parte, el PSOE, a través de José María Vergeles, criticó duramente a Guardiola por ceder a las exigencias de Vox y por sacrificar los derechos de los ciudadanos a cambio de obtener la presidencia. Anunciaron una oposición firme y valiente frente a lo que calificaron como un «gobierno de la vergüenza».
Desde Vox, Ángel García Pelayo celebró el acuerdo de gobierno con el PP, asegurando que garantizará cuatro años de estabilidad institucional. Destacó que el programa pactado se cumplirá en su totalidad y que el cambio político en Extremadura cuenta con el respaldo mayoritario de la población.
El PP, representado por José Ángel Sánchez Juliá, elogió el liderazgo de María Guardiola y defendió el acuerdo con Vox como garante de estabilidad y progreso para la región. Destacaron una hoja de ruta basada en mejor fiscalidad, más empleo, acceso a la vivienda y refuerzo de los servicios públicos.
María Guardiola, al finalizar la sesión, reafirmó el compromiso de cumplir la ley y defendió el acuerdo con Vox como una prioridad nacional. Expresó su confianza en un mensaje esperanzador de Vox en la votación y en la necesidad de impulsar el progreso en Extremadura.
En resumen, la Asamblea de Extremadura se encuentra dividida por el acuerdo de gobierno entre el PP y Vox, generando fuertes críticas y debates sobre el futuro político de la región.
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