La alerta por peste porcina africana en Cataluña sigue activa, con la reciente localización de otros ocho jabalíes muertos que aumenta la preocupación por la expansión del virus. Se está considerando la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para llevar a cabo controles cinegéticos y contener el foco.
Esta situación ya está teniendo repercusiones significativas, ya que varios países han detenido las importaciones de porcino español, lo que podría afectar también a la industria del ibérico extremeño. Los ganaderos de Extremadura, en plena montanera y a las puertas de la campaña de Navidad, están especialmente inquietos ante los nuevos casos detectados en España. Se trata de una enfermedad vírica altamente contagiosa, por lo que hacen un llamamiento a reforzar las medidas de bioseguridad.
Entre las recomendaciones de los ganaderos se encuentra evitar la entrada de personal ajeno en las explotaciones y ampliar los radios de actuación alrededor de los focos para prevenir una posible propagación. A pesar de la situación, se transmite un mensaje de tranquilidad a los consumidores extremeños, ya que la enfermedad no afecta a las personas, ni por contacto directo ni por consumo.
En cuanto a la exportación de porcino, este sector representa el 40% de la producción final ganadera en España, lo que convierte a esta crisis en un riesgo de gran impacto. China es el principal mercado exterior del porcino español, absorbiendo alrededor del 20% de las exportaciones. Sin embargo, Japón ha tomado medidas estrictas al detectar un caso de peste porcina africana, bloqueando durante un año la entrada de productos porcinos procedentes de todo el territorio español.
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