Comer bien es fundamental desde la infancia, pero la publicidad de alimentos insanos dirigida a menores puede dificultar este objetivo. El Gobierno está trabajando en una nueva regulación para restringir este tipo de publicidad, con el propósito de reducir la exposición de niños y adolescentes a mensajes que promocionan productos poco saludables.
Según cifras oficiales, el 80% de los niños y niñas consumen alimentos ultraprocesados, lo que ha llevado al gobierno a tomar medidas para poner fin a la publicidad de estos productos. Se busca limitar anuncios y campañas que fomenten la ingesta de alimentos no saludables en canales con alta audiencia infantil y juvenil, tanto en televisión como en redes sociales. El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha anunciado que en las próximas semanas se presentará una propuesta normativa en este sentido.
Esta iniciativa cuenta con un amplio respaldo ciudadano, ya que ocho de cada diez personas consideran necesario proteger a los menores de este tipo de publicidad, dado que son una población especialmente vulnerable a los mensajes comerciales.
Desde el ámbito de la nutrición se destaca que regular la publicidad dirigida a niños no limita la libertad, sino que protege a aquellos que aún no tienen desarrollada una capacidad crítica para interpretar el marketing. Cada menor recibe numerosos impactos publicitarios al día relacionados con alimentos poco nutritivos, lo que influye en sus preferencias y elecciones.
La norma propuesta busca alinearse con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y forma parte de la estrategia para combatir la obesidad infantil. El objetivo principal es reducir la presión del marketing sobre los más jóvenes, promover entornos alimentarios más saludables y fortalecer la educación nutricional desde edades tempranas.
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