Las pastelerías y panaderías de Extremadura están experimentando un frenesí de actividad en las horas previas al Día de Reyes. Miles de habitantes de la región se apresuran a recoger los últimos roscones encargados o a adquirir uno de los pocos que quedan disponibles, el dulce tradicional que marca el fin de las celebraciones navideñas.
Desde primera hora de la mañana, los obradores trabajan a toda máquina para satisfacer la demanda que se concentra especialmente en este día y en la mañana del 6 de enero. En estas fechas, familias y amigos se reúnen alrededor de la mesa para disfrutar del desayuno o merienda más esperados del año y abrir los regalos dejados por los Reyes Magos.
El roscón de Reyes, uno de los dulces más emblemáticos de la gastronomía española, se caracteriza por ser un bollo elaborado con una masa dulce, esponjosa y aromatizada con agua de azahar y ralladura de cítricos, como naranja y limón. Su forma circular simboliza la corona de los Reyes Magos y se adorna con frutas escarchadas, azúcar y almendras laminadas.
Existen variedades de roscón, algunos rellenos y otros no. Aunque los más tradicionales son los secos, cada vez es más común encontrarlos rellenos de nata, trufa o crema pastelera.
Dentro de cada roscón se esconden dos elementos especiales: el haba y la figurita. Según la tradición, quien encuentra el haba debe pagar el roscón, mientras que quien descubre la figurita se convierte simbólicamente en rey o reina del día.
Las pastelerías de Extremadura recuerdan a sus clientes que estas son las últimas horas para recoger los roscones encargados y aconsejan hacerlo con antelación para evitar las colas de última hora.
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