Un gesto tan simple como encender la vitro puede marcar la diferencia para muchas familias extremeñas. Según un informe sobre pobreza energética, Extremadura es la comunidad autónoma con más personas con dificultades para pagar sus facturas, alcanzando un 23%.
En invierno, la situación se agrava aún más. El año pasado, más de 8,5 millones de personas en toda España no pudieron calentar adecuadamente sus hogares. En lugar de contar con fuentes de calor como braseros, hay hogares que se ven obligados a abrigarse únicamente con mantas.
La realidad es que una de cada diez familias se ve obligada a retrasar el pago de sus facturas energéticas e incluso a reducir los gastos en alimentación para poder afrontar los costes de calefacción. Esta situación refleja la dureza de la pobreza energética y el impacto que tiene en la calidad de vida durante los meses más fríos.
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