El regadío español enfrenta un desafío importante en relación con los objetivos europeos de saneamiento de aguas subterráneas para el año 2027. Según Fenacore, la Federación Nacional de Asociaciones de Comunidades de Regantes, es poco probable que se cumplan dichos objetivos a menos que se activen las excepciones contempladas en la Directiva Marco del Agua.
Las aguas subterráneas son fundamentales para la agricultura española, pero su estado actual dista mucho de lo requerido por las normativas europeas. Aunque Fenacore no aboga por renunciar a los objetivos, solicita más tiempo y la aplicación de las medidas previstas en la propia directiva europea. Sin esta flexibilidad, advierten que la agricultura de regadío se verá en una situación insostenible.
Además, el sector insta a las autoridades a llevar a cabo las obras comprometidas en los planes hidrológicos, considerándolas una obligación más que una mera intención. En este contexto, la inteligencia artificial emerge como una herramienta prometedora, ya que su implementación en la gestión colectiva del riego podría generar ahorros de hasta el 10% del agua necesaria sin afectar la producción.
Esta situación plantea un escenario complejo para el regadío español, donde la tecnología y la planificación adecuada son clave para garantizar la sostenibilidad del sector en el futuro.
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